Cuando el Cuerpo Habla
La relación entre nuestras emociones, nuestros hábitos y nuestro bienestar
Quiero comenzar con una pregunta: ¿Cuántas veces nuestro cuerpo nos ha pedido detenernos y nosotros hemos decidido seguir adelante?
Tal vez hemos sentido cansancio, tensión, dificultad para dormir, dolor de cabeza, problemas digestivos o simplemente esa sensación de que algo no está bien.
Y muchas veces nuestra primera reacción, es decir: “Necesito algo para que se me quite.” Pero pocas veces nos preguntamos: ¿Qué está pasando en mi vida que mi cuerpo necesita expresar esto?
Nuestro cuerpo y nuestras emociones están profundamente relacionados. Esto no significa que todos los síntomas tengan un origen emocional. Hay enfermedades y condiciones que necesitan una valoración médica. Pero el estrés y nuestras emociones también pueden influir en cómo nos sentimos y en nuestros hábitos cotidianos.
El cuerpo también responde a lo que vivimos
Imaginemos a una persona que durante meses vive preocupada. Se levanta pensando en sus problemas, trabaja con tensión, come rápidamente, duerme poco y antes de acostarse continúa pensando en lo que tiene pendiente.
Al principio quizá dice: “Estoy pasando por una etapa difícil.” Después comienza a dormir peor. Más adelante se siente cansada durante el día. Puede comenzar a comer de manera diferente, dejar de hacer ejercicio o estar más irritable.
Y poco a poco entra en un círculo:
emoción → estrés → malos hábitos → cansancio → más estrés.
Por eso el bienestar no consiste únicamente en atender aquello que sentimos en un momento determinado. También implica observar cómo estamos viviendo.
¿Qué emoción estás cargando?
A veces vivimos situaciones que no hemos podido expresar: una pérdida, una separación, un conflicto familiar, el miedo al futuro, la soledad, el enojo o la culpa.
Y seguimos funcionando. Vamos a trabajar, cuidamos a los demás, resolvemos problemas y aparentemente todo está bien. Pero por dentro podemos estar agotados.
Por eso vale la pena preguntarnos: ¿Qué estoy sintiendo y qué estoy haciendo con esa emoción?
No se trata de luchar contra nuestras emociones. Se trata de reconocerlas, comprenderlas y aprender a manejarlas de una manera saludable.
Los hábitos también son una forma de autocuidado
Cuando hablamos de salud muchas veces pensamos solamente en enfermedades. Pero hay algo que podemos hacer todos los días: dormir mejor, alimentarnos adecuadamente, mover nuestro cuerpo, respirar, descansar, relacionarnos con otras personas y buscar momentos de tranquilidad.
Los pequeños cambios repetidos todos los días pueden tener más impacto que esperar a sentirnos mal para comenzar a cuidarnos.
Les propongo pensar en una sola pregunta: ¿Qué hábito puedo cambiar esta semana para sentirme mejor?
No cinco. No diez. Uno.
Quizá acostarnos un poco más temprano, caminar 20 minutos, cenar más ligero, apagar el teléfono antes de dormir, tomar agua, aprender a decir “no” o simplemente dedicar unos minutos al día para nosotros mismos.
Una mirada integral
Desde las terapias complementarias podemos acompañar a la persona desde diferentes perspectivas. La acupuntura, las flores de Bach, la aromaterapia, la homeopatía y otras herramientas complementarias pueden formar parte de un proceso de bienestar, considerando las necesidades particulares de cada persona y sin sustituir la atención médica cuando ésta es necesaria.
Porque una persona no es solamente un síntoma. Somos mente, cuerpo, emociones, relaciones y hábitos.
Para terminar
Quiero dejarles tres preguntas:
¿Qué me está diciendo mi cuerpo?
¿Qué emoción necesito atender?
¿Qué pequeño hábito puedo comenzar a cambiar hoy?
Quizá nuestro cuerpo no siempre nos está diciendo: “Algo está mal conmigo.”
A veces simplemente nos está diciendo: “Necesito que me escuches.” Y aprender a escucharnos puede ser el primer paso para comenzar a cuidarnos de una manera diferente.
Terapeuta Estela Almeida
20 años de experiencia en terapias complementarias




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